Presentación

“Quienes entráis perded toda esperanza” reza en la puerta del dantesco infierno, y lo mismo debería escribirse en el encabezamiento de cualquier buscador de la red, porque: internet es como querer conocer al cerdo viendo el embutido, como querer saber la forma del árbol después de pasar por el aserradero. Antes que aglutinar, sirve para dispersar, para aventar y, tal vez, separar el grano de la paja, pero no para saber como era el campo de trigo antes de la siega.
Por lo tanto, si habéis entrado para conocer a Josep Nogué “perded toda esperanza”, solo encontrareis aquí sus virutas, aquello que el autor ha ido dejando y perdiendo en su trajinar por la red.
Más “conviene aquí dejar el miedo todo,/todo temor conviene que aquí muera…” porque aventado hallaréis el grano y la paja, para que el visitante encuentre más, tal vez, de lo que busca. ¿Acaso los pintores no son como las arañas, que tejen sus telas para cazar moscas?